Por kokita - 20 de Agosto, 2006, 2:10, Categoría: General
Esta es mi familia
Esta es mi familia. La integran Jesús León, mi esposa; y mis hijos Milagros Elizabeth y Fabián Alejandro. Los adoro, al igual que a mis hijos Larcery, Víctor Ernesto y Deysi. Todos ellos se quieren mucho. La fotografía corresponde al bautizo de Fabián Alejandro. Sus padrinos son José Gerardo León Ángeles y Fabiola de la Cuba.
Mis hijos Larcery, Víctor Ernesto, Deysi, Milagros y Fabián.
Abajo, en la casa, mi madre, Eugenia, mi hermano Israel Martín, su esposa Rocío, y mis hijos Larcery, Víctor Ernesto y Deysi.
Jesús, Deysita y Milagritos
MIS ARTÍCULOS
REMEMBRANZA
Qué queda de aquel Chiclayo
En la siguiente nota, el autor modela una remembranza histórica de lo que fue la Municipalidad Provincial de Chiclayo -cuyo local, el jueves 7 de setiembre último, fue destruido por un incendio-, y los personajes que por él transitaron.
Escribe: LARCERY DÍAZ SUÁREZ
Hasta 1919, la cárcel estaba en la plaza de armas de Chiclayo, en el local del Cabildo, donde hasta este jueves 7 se levantaba el incendiado Palacio Municipal. Era costumbre en los días de La Purísima, que la procesión se detuviera ante la reja de la prisión, donde se agrupaban los reclusos para orar y cantarle a la virgen. Los mayordomos accedían que se cumpliera con esta ceremonia, complacidos unos y de mala gana otros, pero todos, con la esperanza de que los presos se arrepintieran y volvieran a ser buenos cristianos, pues arrodillados como imploraban a la Patrona de Chiclayo, el cuadro era conmovedor. El 4 de agosto de 1919, siendo alcalde don Pedro Baca se inició la demolición del antiguo local del Cabildo y Cárcel de Chiclayo, como el primer paso para construir el Palacio Municipal, proyecto de don Francisco Cabrera, cuya gestión la hizo a fines de la primera década del siglo pasado, cuando era alcalde don Francisco Cúneo Salazar. El Palacio Municipal fue inaugurado el día y año del primer centenario de la Independencia del Perú, es decir, el 28 de julio de 1921, según nos lo recuerda nuestro insigne escritor Nicanor de la Fuente Sifuentes, Nixa, en su libro Entre guapos y chalanes, editado por Expresión en mayo del 2005. Según Nixa, el Concejo funcionaba, entretanto, en una casona de propiedad de la señora Rosa Arbulú de Olavarría, en la calle 7 de Enero 123; o sea en la cuadra donde después funcionó la Caja de Depósitos y Consignaciones (Banco de la Nación), hoy octava cuadra de esa calle. Entonces, los altos del Palacio Municipal, ubicado en pleno parque principal de Chiclayo, estaban destinados exclusivamente para las oficinas municipales. Los bajos fueron alquilados a la Oficina de Correos y Telégrafos y las oficinas de la entrada a la Cámara de Comercio y donde también funcionó la Liga de Fútbol, presidida por el doctor Manuel García Llaque. A lo largo de los años, con el crecimiento del servicio municipal, las oficinas resultaron estrechas. A partir de 1960, los alcaldes principiaron a refundir contra el inquilino de abajo, que en verdad no tenía a dónde ir. A don Nicolás Cuglievan se le achaca que dijo: "El Correo y el Telégrafo son los hijastros del Municipio. Por esa relación de familia no los podemos botar, pero mucho jo…roban" Años después, las oficinas de Correos, al convertirse en Serpost, abandonaron el local del Palacio Municipal, yendo a sus modernas oficinas ubicadas en lo que pocos conocen como el Centro Cívico de Chiclayo, ubicado en la esquina de Elías Aguirre y Miguel Grau, a pocos metros de la Plaza Elías Aguirre, donde también ahora funciona el Banco de la Nación y la Biblioteca Municipal; en tanto que la Cámara de Comercio ocupó su local en la sexta cuadra de la avenida Balta.
Los primeros años Chiclayo fue fundado como pueblo para indígenas o naturales entre los años 1566-1567, posiblemente por el Oidor Gregorio González de Cuenca. Tuvo Cabildo de Indígenas al mando de un alcalde indio y posteriormente hubo dos cabildos simultáneos; con un Alcalde Indígena y un Alcalde Español, según la Constitución Liberal aprobada por la Corte de Cádiz, España, en 1812. En 1994 el estudioso Alfonso Samamé Rodríguez reseñó parte de esta historia en una Revista dedicada a los 159 años como provincia de la Heroica Ciudad de Chiclayo. Allí cuenta que el origen de los Alcaldes Indígenas del pueblo de Chiclayo está relacionado con las ordenanzas dictadas por González de Cuenca en Jayanca el 29 de agosto de 1566, donde se normaba que entre los indios de cada repartimiento se elegían "Alcaldes" y regidores, además de jueces de aguas, escribanos y alguaciles. El Cabildo de Indígenas debía elegir a sus representantes el 1 de enero de cada año. Como primer Alcalde del pueblo de Cinto, fue elegido Gonzalo Serquén (1580); Alcalde del pueblo y repartimiento de Chiclayo, Juan Bautista (Indio ladino que sabe el idioma castellano). La fuente consultada por el investigador es la Probanza de Indios y Españoles referentes a las catastróficas lluvias de 1578 en los Corregimientos de Trujillo y Saña. Ecología e Historia, por Lorenzo Huertas Vallejos. El común de indios de Chiclayo se componía de tres parcialidades, con sus respectivos alcaldes, de Cinto, Collique y Forasteros en el año 1817. Como Alcaldes del Cabildo del Pueblo de Chiclayo, figuran Francisco Ríos de Arbulú, Alcalde Ordinario, en 1793; Ignacio Vicente de Lara y Briones, Alcalde Ordinario 1795-1796. En los documentos del Archivo de Lambayeque no está anotado si pertenecen estos dos Alcaldes al Cabildo Español o de Indígenas. El Alcalde Ignacio Vicente de Lara fue vecino de Chiclayo y Ayudante Mayor del Regimiento de Infantería de Lambayeque y Alcalde Ordinario de la República de Santa María Valle de Chiclayo Provincia de Saña, hermano de Luis Mauro de Lara y Briones, Sargento Mayor de las Milicias y Regidor perpetuo y Alguacil Mayor del Ilustre Cabildo de este partido de Saña en 1796. Ramón Navarrete fue designado Alcalde por la Constitución Española de 1812, que tuvo vigencia poco tiempo. El Rey Fernando VII, después de jurarla renegó de ella y persiguió a cuantos la redactaron y sostuvieron. En 1820 fue restaurada la Constitución, más el pueblo de Santa María Valle de Chiclayo eligió en ese mismo año democráticamente a los nuevos miembros del cabildo, al igual como en enero de 1813. El 4 de noviembre de 1820, semanas antes de jurarse la Independencia de Lambayeque, el Ayuntamiento Constitucional estuvo presidido por el Alcalde de Primera Nominación, Teniente Don Santiago de Burga y Pita. Según el Reglamento Provisorio del 2 de diciembre de 1821, los antiguos Cabildos Coloniales se transformaron en Municipalidades. En tanto, en 1822 figura don José Leonardo Ortiz como Alcalde Suplente de Primera Nominación, decano de esta ilustre Municipalidad y Alcalde Provincial. Leonardo Ortiz vuelve a la alcaldía en 1831. Al crearse la Provincia de Chiclayo, el 18 de abril de 1835, tuvo a don Juan Manuel Balcázar como su primer Alcalde Provincial.
El Concejo Provincial Ricardo Miranda Romero, en su Monografía del Departamento de Lambayeque (1927), cuenta que aun cuando parece que antes del gobierno del Coronel Balta, se había ya decretado la elevación del Concejo de Chiclayo a la categoría de Provincial, es con dicho gobierno que, efectivamente, se relieva dicha institución como tal. Definida la demarcación territorial de la Provincia, por Decreto Supremo de 26 de noviembre de 1864, la revolución que tuvo como caudillo al citado Coronel, afirmó la vida chiclayana en todo orden. Desgraciadamente la ocupación chilena, que epilogó la nefasta guerra del 79", acabó con gran número de documentos relativos a la vida comunal de Chiclayo, por lo que –señala Miranda- no puede ofrecer un trabajo siquiera cronológicamente completo. No obstante, comenta que según el Diccionario de la Legislación Peruana, del doctor Francisco García Calderón, los fondos de propios y arbitrios de la ciudad de Chiclayo comenzaron con la Ley de octubre de 1845. Este dispositivo consignaba el Impuesto de Matanceros, que era de ocho reales por cada cien cabezas de ganado cabrío que se consumía en la ciudad; dos reales por cada cabeza de ganado vacuno y un real por cada cerdo; el Impuesto de Chicheros, era de dos reales por cada cocimiento de chicha; el de Mojonazgo, consistía en cuatro reales por cada botija de aguardiente de uva, miel o frutas que se destile en la Provincia; y el de plaza del mercado, que consistía en medio real que los vecinos del lugar deben pagar, cada semana, por el sitio que ocupen y un real los que no estén avecindados allí. El escritor Rómulo Paredes (Monsieur Treville) ha sentado jurisprudencia con la teoría que la chicha producía, aparte de la borrachera, resultados asnales en las personas, o los aburraba. Ello, porque Chiclayo ha sido la ciudad más chichera de la región. Desde los tiempos inmemoriales hasta ahora poco. Según Nixa, en el libro anotado líneas arriba, en el año 1935 se consumieron 2,120 botijas; o sea nada menos que 5,088 litros diarios. Todos los días se bebían los chiclayanos esta enorme cantidad. Por eso en 1906 el Municipio de Chiclayo defendió el Impuesto a la Chicha, "como uno de los ingresos más suculentos que tenía la Comuna". En un reporte de fecha 5 de julio, el Representante de la Compañía Nacional de Recaudación cursó una notificación a la Alcaldía, remitiendo documentales en copia de los reclamos del Municipio de Trujillo y pueblos vecinos sobre los derechos tradicionales al cobro del arbitrio a la chicha y a la vez la Resolución desfavorable del Ministerio de hacienda que por decreto ordenaba la exclusión. El Municipio chiclayano se había negado a la entrega de dicha cobranza. Ricardo Miranda, en su Monografía de 1927, agrega que "la evolución, el progreso y su solidez, en todo sentido, han permitido un desarrollo cada vez más creciente al Concejo de Chiclayo y de acuerdo con las necesidades del vecindario, se han ido creando gravámenes que están produciendo fuertes sumas, dedicadas todas a procurar el engrandecimiento y el progreso de la localidad", dice. Señala que "la ascendencia económica del Concejo es cada vez más considerable, así como el radio de acción municipal se extiende, con la creación de nuevas inspecciones que se inician desde el año 1921. Por ejemplo, las de Casas de Préstamo, Cooperativas, Campiñas, Teléfonos, Catastros, Contribuciones, Subsistencias y otras que son de reciente creación".
Los últimos 50 años Los alcaldes que han pasado por la Municipalidad de Chiclayo en los últimos 50 años son: José de la Torre Ugarte (1955-1956) Salvador Aita Bloise (1956-1961) Carlos Castañeda Iparraguirre (1961-1962) Jorge Gómez Sánchez García (1964-1966) Alfredo Montenegro de la Oliva ((1967-1968) Gerardo Pastor Boggiano (1970-1974) Carlos Piedra Arana (1975-1977) Enrique Woyke Cuglievan (1977-1978) César Chueca Chávez (1979-1980) Flavio Núñez Izaga (1980-1983) Guillermo Baca Aguinaga (1984-1986) Julio Fernández de la Oliva (1985-1989) Arturo Castillo Chirinos (1990-1992) (1993-1995) Miguel Ángel Bartra Grosso (1996-1998) (1999-2002) Fernando Noblecilla Merino (2002) Arturo Castillo Chirinos (2003-2005) José Barrueto Sánchez (2005-2006)
Mucho he escrito sobre esta ciudad que me ha realizado sueños y dejado otros sin realizar; donde pasé mi infancia, adolescencia, juventud y adultez; donde obtuve mis profesiones y donde las desarrollo; donde nacieron mis hijos. Y es que mucho caminé sus calles; horadé sinsabores, agujereé fantasías; logré lo que quise y quizá más. Y durante la media vida que vivo escribí sobre ello; y sobre esta ciudad y su gente. ***** De mi infancia aún recuerdo a la China loca. Solitaria hablaba consigo en una de las esquinas laterales de la Iglesia Matriz. Ida en sus sueños demenciales, nos correteaba a pedradas. Y nos guarecíamos en el templo, donde sólo el tañer de su campana, o el aletear de golondrinas, o las imaginarias notas de su gigantesco órgano musical, rompían el absoluto silencio del santuario del que emigrábamos arrepentidos, contritos y persuadidos de no hacer más daño y dejar de gritar a quien llamábamos China loca. ***** De allí solíamos ir al Palacio Municipal, que entonces no llegaba a la avenida Balta. Cual castillo medieval, con caballeros y damiselas, subíamos las escalinatas y recorríamos el inmenso balcón rectangular. Una, otra vez. Luego descendíamos, trepados en el pasamanos de la escalera principal. Después, enrumbábamos a nuestros hogares por la entonces angosta avenida Balta Norte, contando adoquín por adoquín; o tratando de ubicar alguna figura deslizarse por los ventanales del Hotel Royal o del café de la esquina de San José y Balta, donde hoy se levanta el Satch, la ampliación del local consistorial. ***** Punto inmediato de nuestra travesía era la acequia del barrio. Nunca supimos dónde nacía, pero en sus aguas, a veces límpidas y otras cargadas de lluvias ajenas, nos bañábamos hasta el atardecer. Nuestro destino final: subirnos al tren que jalaba los carromatos cargados de bolsas de azúcar que de las ex haciendas iban a parar a los puertos de Eten o Pimentel. Los abordábamos y allí jugábamos, hasta que, cansados, bajábamos en una estación nunca construida, al otro lado de la ciudad. ***** Muchas veces, imaginándomela arremeter a pedradas contra quienes hicieron añicos su original hábitat, me pregunté: ¿dónde irían a parar la China loca y sus sueños demenciales, tras el primer combazo que comenzó por destruir la Matriz? Ésta desapareció y su solar lo atraviesa la ampliada calle San José; los adoquines de Balta fueron extraídos de raíz; su angosta calle se convirtió en avenida. Nunca más volvimos a bañarnos en las aguas de la misma acequia y sólo del tren sobre el que jugábamos quedó en nuestra memoria su continuo traqueteo, que sigue atravesando la ciudad en nuestros sueños y recordándonos nuestros juegos infantiles. ***** Si eso hizo la mano del hombre, ¿alguna vez en el futuro podría suceder otra nueva desgracia? El último jueves 7, ante el incendio del Palacio Municipal de Chiclayo, el tiempo me lo reconfirmó. Y, con toda la indignación de un chiclayano que ama a su tierra, busco responsables de tamaña atrocidad histórica. Y encuentro a muchos, que ojalá la justicia chiclayana condene para toda la vida. ***** Y esto justo sucede a pocos días de que el mundo conmemore el quinto aniversario del trágico 11 de setiembre, con la destrucción de las Torres Gemelas, símbolo de la economía y el comercio internacional. En Chiclayo, lamentablemente, comenzaremos por recordar un trágico 7 de setiembre.
La última vez que me estremecí, el 27 de agosto pasado, al desfilar con mis compañeros de promoción del Colegio Nacional Karl Weiss, creí nunca más volver a tener semejantes sensaciones. Al pasar por las tribunas, el aplauso del público me motivó –con justa razón- emociones sin par. Se me escarapeló el cuerpo y lagrimeé. ***** Otro estremecimiento similar, pero esta vez encontrado, mezclado con indignación e impotencia, me cubrió la mañana del jueves 7 de este mes, frente al dantesco espectáculo del Palacio Municipal de Chiclayo. Otra conmoción me volvió a recorrer. Y también, como a muchos chiclayanos, el brillo de mis ojos reflejó los sentimientos que me embargaban. ***** Y es que, como dije en un artículo de la edición anterior, allí, en ese Palacio Municipal de Chiclayo, también transcurrió una pequeña parte de mi vida. Allí, niño, jugué en sus instalaciones de la parte alta y baja. Allí, adulto, ya profesional, fui en muchas oportunidades, en su salón de actos, el orador principal de ceremonias especiales. ***** Allí, en algún momento, juré como decano del Colegio de Periodistas del Perú, filial Lambayeque, cuyo local ayudé a comprar y a cuya marcha institucional y deontológica -hoy venidas a menos-, defendí con energía. Me da mucha pena que la Municipalidad y el Colegio a la vez, sigan sangrando una herida que le han dejado algunos de quienes las dirigieron y dirigen. ***** Allí, en el salón de actos, en 1986, pronuncié un discurso por el 151º aniversario de la provincia de Chiclayo. Cómo debía hablar sobre nuestra capital, muchos creyeron que sólo ensalzaría a sus autoridades e instituciones. Lo hice. Pero también dije lo que pasaba en la ciudad que me ha visto crecer y desarrollarme. Chiclayo, entonces, era un verdadero caos. Y, poetizando y no, puse el dedo en la llaga. Literariamente reflexioné en voz alta sobre lo que se podía hacer por Chiclayo. ***** Recuerdo que busqué versos de un poeta que estuviera tremendamente arraigado a esta tierra, que le hubiera cantado y hecho vivir a ella en su ser; en fin, de un poeta chiclayano que encarnara la insurgencia de la patria chica. Los encontré escritos por Juan José Lora. Eran para la ocasión y, creo, seguirán siendo retratos de la sociedad de su tiempo y del nuestro. Y por eso los incluí en mi discurso. ***** "…Oh, Madre Catedral, oh, madre. Chiclayo sufre, pena, crece y sueña/ al pie de ti./ Chiclayo cobra, paga, vive y muere, al pie de ti./ Mi pueblo ama/ al pie de ti./ Chiclayo roba, mata, olvida, juzga/ al pie de ti./ Mi pueblo vende, regatea, hace sus cosas/ al pie de ti./ Chiclayo afirma, niega, fuga y aparece/ al pie de ti./ Mi pueblo sabe, ignora, calla y reza/ al pie de ti./ Chiclayo canta y llora/ al pie de ti…". ***** Son versos de un poeta que le canta a la ciudad y a su gente, a la catedral y a la cárcel, al hospital y a la plaza, a la calle y la campiña, a su fauna y su flora, a sus duelos y alegrías; a la enfermedad, la nostalgia y tristeza, a la chispa chiclayana; un poeta sentimental, defensor de los pobres y sufridos; alguien que cantó a Chiclayo con el alma de un artista: "Cruz de la tierra en mi pecho/ flor que retorna a su tallo/ derecho, rayo, ¡derecho!/ Chiclayo, ¡siempre Chiclayo! ***** Si pudiera sentir, me pregunto qué sentirá nuestra Madre Catedral, tras ver derrumbado el Palacio Municipal, uno de sus gloriosos hijos a su costado; qué dolor sentirán ahora los chiclayanos, en especial los que alguna vez, como el que esto palabrea, le escribimos, cantamos o recitamos a Chiclayo. Aparte de lo que hemos dicho los periodistas, qué versos escribirán los poetas, que pintarán los artistas del pincel, qué inspirará a los compositores. ***** Porque hay estremecimientos que duran, que no son simples sacudidas de paso. Son, como éstas, conmociones profundas, que impregnan el alma y que resucitan de cuando en vez para hacernos verter una lágrima cargada de añoranzas, de pasiones muchas veces encontradas, que quizá nunca encuentren respuestas a las decenas de porqués. ***** Ahora que hay varios detenidos en la cárcel y otros que deberían estarlo, esperemos que conforme pasa el tiempo y se busca a los verdaderos responsables de esta tragedia, no se nos enfríe esta pasión por Chiclayo y nos convirtamos en fantasmas de nuestra ciudad real. No volvamos a repetir los versos del inmortal Juan José Lora: "¿Cómo era el triste caminando alegre?/ Lo juro, madre, yo no sé cómo era,/ pero lo siento como si lo viera:/ era un fantasma de bendita cera". ----------- larcery@hotmail.com
CONCURSO NACIONAL DE PERIODISMO "REDESCUBRAMOS NUESTRO 28 DE JULIO"
GANADORES DEL CONCURSO
PERIODISTAS DE PROVINCIAS GANAN CONCURSO NACIONAL DE PERIODISMO
Comunicadores postularon nuevas alternativas para celebración del mes patrio.
En el marco del Concurso Nacional de Periodismo "Redescubramos nuestro 28 de julio", los periodistas Cristhian Ticona (Arequipa), Luis Lozada (Piura) y Larcery Díaz (Chiclayo) fueron reconocidos como los ganadores del primer, segundo y tercer puesto, respectivamente. Zenaida Solís, directora y conductora de programas radiales; y Teresa Quiroz, presidenta de la Federación Latinoamericana de Facultades de Comunicación Social; fueron las integrantes del jurado calificador que resaltaron la labor de Transparencia en esta convocatoria. "La mayor riqueza y entusiamo lo hallamos en los comunicadores de provincias", refirió Solís al evaluar los trabajos periodísticos; impresión que fue compartida por Quiroz. A su turno, Percy Medina, secretario general de Transparencia, refirió que la institución buscó la promoción de otras alternativas para festejar el mes patrio mediante la implementación de dicho concurso. Esta afirmación fue complemetada por Pepi Patrón, presidenta de Transparencia, quien sostuvo que no hay problema con que el personal militar festeje el mes patrio con desfiles, sin embargo no es positivo "que una criatura de tres años marche con un rifle de madera". Cristhian Ticona, periodista de La República (Arequipa), quien ocupó el primer lugar, refirió que el concurso "nos compromete a los periodistas a buscar otras formas de incentivar el amor a la patria". El periodista Ricardo Castillo asistió en representación de su colega de Radio Cutivalú, Luis Lozada, y comentó que la desmilitarización de los festejos por el mes patrio es un tema que vienen discutiendo desde el 2001. Larcery Díaz, periodista del semanario Expresión (Chiclayo) que se hizo acreedor al tercer lugar, afirmó que el trabajo presentado por él busca revalorar el nombre del Perú "no sólo como nombre, sino como peruano". En esta ceremonia de premiación, realizada el 19 de agosto, también se reconoció el aporte periodístico de Pedro Delgado (Radio Marañón, Cajamarca), Carlos Fonseca (Canal N) y Antonio Tamariz (RPP). Ellos se hicieron acreedores a las menciones honrosas.
No sólo por ser peruano. Es porque en verdad es del Perú, nombre que llevó con orgullo cuando conquistó un campeonato de atletismo, y que hoy pasea por tierras nacionales y extranjeras como presidente de la Tuna Universitaria de la Universidad Pedro Ruiz Gallo de L
ambayeque.
Escribe LARCERY DÍAZ SUÁREZ
Y ¿cómo no iba a ser, si el año en que Luthy del Perú Custodio Hernández nació, en 1981, casi se origina una guerra con Ecuador, que una vez más intentaba invadir nuestras fronteras? Posiblemente había sido en noviembre de 1980, meses antes de que Luthy del Perú naciera, que soldados ecuatorianos comenzaron a instalarse en el P-22, bautizado después por el presidente Belaúnde como "Falso Paquisha". Lo que sí es cierto –según la edición 634 de la revista Caretas de entonces, que hoy reviso-, es que en enero, poco antes de que un helicóptero de la FAP fuera alcanzado por un disparo, desde las laderas de la Cordillera el Cóndor, el Embajador del Ecuador en Washington denunció ante el departamento de estado movimientos de tropas peruanas en la frontera. ¿Qué pasaba? Nada. Todos los años, cuando se acercaba la fecha del aniversario del Protocolo de Río de Janeiro, se esperaba algún "evento". Esto era de cajón. El Perú estaba satisfecho con el Protocolo, por lo cual era evidente que el único preocupado en armar jaleo alrededor de él era Ecuador. De todas maneras, se había hecho costumbre que en enero, en ambos lados de la frontera, hubiera algo más de vigilancia. Esa denuncia se sumó a la truculenta advertencia que ya había hecho Alfonso Barrera, el antiperuano canciller ecuatoriano, sobre la inminencia de un importante mensaje del presidente Jaime Roldós para el 29 de enero, día del 39º aniversario del Protocolo de Paz, Amistad y Límites. La denuncia, fue, en todo caso, una nueva modalidad en la entonces usual estrategia ecuatoriana, que jugaba con visible hipocresía al David escondido, al chiquito que se quejaba permanentemente de los abusos de un Goliat cholo que no quería dejarlo chapalear en el Amazonas. En este estado de cosas, la penetración en la ladera suroriental de la Cordillera del Cóndor, en una zona agreste y difícil, en que las cumbres delimitan con toda claridad la frontera entre los dos países, para ocupar dos puestos de vigilancia que habían sido abandonados hacía tres años por el ejército peruano, y luego, construir un tercer emplazamiento más importante, internándose 20 kilómetros en nuestro territorio, no pudo haber sido ni causal, ni producto de algún error. Lo que sí pudo haber sido accidental, producto quizá del nerviosismo de algún soldado de "gatillo fácil", fue el descubrimiento de la infiltración. Posiblemente Ecuador hubiera preferido pasar inadvertido allí un tiempo más y consolidar una punta de lanza en territorio peruano, para exhibir y luego cuestionar todo el principio de la delimitación en la zona. El deliberado uso del nombre Paquisha en el puesto de infiltración, repitiendo la nomenclatura de un poblado que está en el lado ecuatoriano, apuntó burdamente a una intención non sancta..., lo mismo que la apresurada concentración de tropas y material bélico a lo largo de la frontera apenas se generó el primer incidente. Así, la inicial concentración de fuerzas militares ecuatorianas en puntos clave de la frontera, indujo también a un movimiento masivo peruano de efectivos militares. Renuente el Perú a ser empujado a una situación de conflicto que parecía buscar Ecuador por todos los medios, al final perdió la paciencia y mostró los dientes. A Tumbes fueron desplazados importantes efectivos de la División Blindada. La aviación fue puesta en "alerta roja". Se advirtió que los vehículos podrían ser requisados "si fuera necesario". Los chiclayanos recordamos que se decretó el "oscurecimiento" precautorio en todo Lambayeque, así como en Piura y Tumbes. En tanto, en Chiclayo, el protagonista de esta historia aún ni balbuceaba en busca del natural alimento materno. Y su padre se alimentaba con noticias constantes sobre la inminente guerra con el vecino país. Fue este sentimiento patriótico que llevó a Luthy Custodio Reluz y a su esposa, Alejandra Hernández Hernández, a colocarle a su primer hijo el nombre de Luthy del Perú, bautizado con el padrinazgo del entonces jefe de la Sétima División de Infantería con sede en Lambayeque, general EP Francisco Mauri López. Luthy papá se convenció aún más de su identidad de peruano y de su idea de bautizar con el nombre de Perú a su primogénito, cuando se enteró que el presidente Belaúnde se dirigió al teatro de operaciones, acompañado del entonces Comandante General del Ejército, general Rafael Hoyos Rubio y supo que caminando por zonas recién bombardeadas, escenario de recios combates, el jefe de Estado rindió homenaje a los soldados peruanos que habían desalojado a los invasores y se inclinó ante las sepulturas de los adversarios muertos en acción y que luego pidió la bandera que había sido izada en la recaptura del P-22 para llevarla a Lima y flamearla en Palacio de Gobierno, en una impresionante ceremonia cívico patriótica. Hoyos Rubio moriría en junio de ese mismo año 1981 en un abrupto paraje piurano, al desplomarse el helicóptero en el que viajaba.
Yo me llamo Perú Luthy del Perú Custodio Hernández, nacido el 9 de enero de 1981, sintió así, desde los primeros meses y antes, toda la fuerza que da ser del Perú. Y, desde allí, no ha parado en dejar bien puesto el nombre que lleva, que a la vez es el nombre del Perú. Estudió primaria en el Inmaculada Concepción y secundaria en el Pedro A. Labarthe. Actualmente cursa el décimo ciclo de Economía en la Universidad Pedro Ruiz Gallo, donde es presidente de la Tuna Universitaria. Le preguntamos por qué cree que sus padres escogieron este nombre tan sugestivo para él: del Perú. Señala que siempre que buscó la respuesta remarca la fecha del conflicto con Ecuador. "Era el primer hijo varón y mi padre no quería que pase desapercibido; quería que sea grande. Se reunió con sus amigos, entre ellos el general Mauri. En una de estas reuniones, me pusieron el nombre de Luthy, como mi papá y del Perú, para rememorar el conflicto", señala, orgulloso. No obstante, precisa que al comienzo, dada su corta edad, en el colegio le incomodaba cuando se burlaban de su nombre y él no entendía porqué lo hacían, pues lo llamaban peruano, o peruanito. "Conforme vas madurando y logrando muchas cosas, te das cuenta que no solo la persona hace al nombre; en este caso, es el nombre el que me ha hecho a mi ser un peruano de pura cepa". Su padre interviene para aclarar que el nombre de Luthy del Perú no reza con el Bristol (Almanaque antiguo que consignaba los nombres de los santos). "Antes, la fecha de nacimiento de alguien caía con el nombre de San Telésforo y nuestros padres nos ponían de nombre Telésforo. Por ello, este nombre lo escogí como algo especial para mi hijo y en un momento especial; por ello, aconsejo a los padres a que también coloquen el nombre Perú a sus hijos, sobre todo en estos tiempos en que nuestro país requiere ser resarcido, porque malos peruanos lo han llevado casi al desfiladero", sentencia. Asimismo, en el colegio Labarthe, de Chiclayo, asesorado por el atleta cubano Jesús Otolongo, Luthy del Perú llegó a ser campeón de atletismo. "Cuando me llamaban al estrado para recibir diplomas, el director del plantel mencionaba mi nombre completo: Luthy del Perú Custodio Hernández. Creo que fue allí que más me agradó mi nombre. También cuando salí fuera de Lambayeque. Como anécdota quizá trivial, en Ecuador para Fiestas Patrias y octubre, también representando al país con la tuna universitaria, los chicos decían: ahí viene el peruanito. Lo decían quizá no tanto por ser del Perú sino por mi nombre mismo. Ahora llevo mi nombre con mucho orgullo y porque, además, es único". Agrega que a cualquier lugar donde va –ha estado en Chile, Ecuador y Bolivia-, se presenta como Luthy del Perú. "Me llena de satisfacción, porque quiero dejar muy alto el nombre de mi país y el mío". No obstante, con sus juveniles veinticuatro años, Luthy del Perú se muestra mortificado cuando habla de la situación actual del país. Reflexiona en el sentido de que "al parecer los representantes de toda institución gubernamental o de partidos políticos, buscan sus propios intereses, llegar al poder para llenarse los bolsillos; y, lo que es peor asumiendo esto a través de la corrupción". Y añade que "en nosotros, sobre todo los jóvenes, está cumplir con lo que prometemos; incentivar a practicar los valores que nos inculcaron nuestros padres. En algún momento, cuando desempeñemos algún cargo público, aplicar todo lo bueno aprendido; y cuando formemos un nuevo hogar, educar a nuestros hijos con el ejemplo".
En la Tuna Universitaria En 1999, cuando Luthy del Perú ingresó a la Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo, lo invitaron a formar parte de la Tuna Universitaria, pues toca guitarra y canta. Así, tuvo la oportunidad de observar la presentación del grupo musical, que le impresionó sobre todo en su desenvolvimiento, el romanticismo que volcaban y que remarcaba la picardía del estudiante de los siglos XII y XIII, además de su vestimenta llamativa. Iba a los ensayos, de los que participaba, por lo que en determinada oportunidad sus miembros decidieron que formara parte de la tuna. Formado por estudiantes de distintas carreras, el grupo elige una directiva que previamente presenta un plan de trabajo cada año y en reunión de los 19 tunos se somete a votación. Luthy del Perú fue elegido con la mayoría de votos el 20 de enero de este año, luego de aprobarse su plan. Uno de sus últimos logros ha sido el Tercer Encuentro de Tunas Universitarias, el viernes 15 de julio en la plaza de armas de Lambayeque y el sábado 16 en el Paseo Las Musas de Chiclayo, con presencia de tunas de universidades como La Molina, Alas Peruanas y Nacional de Piura y Trujillo, UPAO de Trujillo y la Particular de Chiclayo. Los apoyaron los municipios de Lambayeque y Chiclayo y miles de jóvenes que aplaudieron a los universitarios. La tuna es una tradición que nace en el siglo VIII con la creación de las universidades; e incluso el traje es el eterno uniforme del estudiante, cuyas características Luthy del Perú busca rescatar; así como las del joven romántico que se ingeniaba para dar serenatas o componer versos. "Buscamos mantener viva esta tradición, como una forma de proyección universitaria hacia la comunidad", señala Luthy del Perú, quien en el décimo ciclo, está a punto de terminar la carrera y dejar la universidad pero no la tuna. "Cuando eres tuno lo eres para toda la vida. Al terminar tu profesión vas a tener otras responsabilidades, trabajar, tener una familia; pero si tienes tiempo, las puertas de la tuna siguen abiertas para siempre", afirma.
Su primer año Quizá me quede corto en la historia que evoco, pero justo en enero de 1981, en que Luthy del Perú había nacido, se cumplía casi medio año que Belaúnde y su gobierno de AP habían asumido el mando y se encontraban por primera vez con fuego graneado de la oposición. En tanto, el APRA decidía la suerte de uno de sus líderes, el chiclayano Andrés Townsend, que después sería expulsado del partido. Ese mismo año, en Chiclayo el Frente Cívico de Defensa del Desarrollo Regional de Lambayeque, encabezado por Luis Vega Corrales, presidente de la Cámara de Comercio de Lambayeque, convocaba a un paro laboral exigiendo solución a puntos prioritarios para la región: realización del Proyecto Olmos; solución al problema de la energía eléctrica y el agua potable (hace 24 años carecíamos de agua y se nos apagaba la luz a cada instante); y habilitación del puerto de Pimentel para la importación. En abril, en una calle de Washington, cinco disparos conmovían al mundo: había fallado un intento de asesinato contra el presidente norteamericano Ronald Reagan. Un mes después, en mayo del 81, un fanático turco, militante de una extraña y mortífera organización paramilitar, intentaba arrebatar, pistola en mano, la vida del entonces conductor de la cristiandad: Juan Pablo II. Pero lo que más se recordará del año que nació Lutyh del Perú, en especial entre los lambayecanos, es que en noviembre tres individuos que dijeron ser integrantes de un supuesto "Ejército Popular", asaltaron el Museo de Arqueología y se llevaron 34 piezas de oro, entre ellas el famoso Tumi de Oro o Cuchillo de Illimo, la máxima joya arqueológica del país, que años atrás, al ser transportada a Japón para exhibirla junto a la famosa Gioconda, había sido asegurada en mil millones de soles, pero cuyo valor intrínseco era inconmensurable. Tamaña pérdida al patrimonio cultural del Perú.
El periodista Larcery Díaz Suárez, editor de Expresión, se hizo merecedor a un premio nacional de periodismo otorgado por la Asociación Civil Transparencia, que seleccionó a los comunicadores que postularon nuevas alternativas para celebrar Fiestas Patrias. El galardón fue entregado el viernes 19 en ceremonia especial en el local de esa institución, en Lima. Este nuevo triunfo de nuestro Semanario de Actualidad Regional, se da en base al reportaje de Larcery Díaz, que junto con otros 70 trabajos de periodistas de prensa, radio, televisión e internet de todo el país, participaron en el Primer Concurso Nacional de Periodismo "Redescubramos nuestro 28 de Julio". El evento fue organizaod por Transparencia con el objetivo de reorientar la atención de los desfiles escolares por Fiestas Patrias hacia la práctica de expresiones culturales del país y aportar visiones sobre una forma diferente de festejar el 28 de Julio.
LIBRO: "HABLAN LOS PERIODISTAS. DEL PERIODISMO Y DE LOS PERIODISTAS". AUTOR: LARCERY DÍAZ SUÁREZ
Los siguientes son algunos de mis artículos periodísticos, publicados en 1999 en el libro Hablan los Periodistas. Del Periodismo y de los Periodistas", de mi autoría. En este libro encuentran temas relacionados con el periodismo, escritos por periodistas de Lambayeque (Perú) y pueden acceder a ellos haciendo un click al final de esta página.
Me gustan las malas noticias Por: Larcery Díaz Suárez
La frase que titula este artículo parecería estúpida y hasta irreverente si es pensada, dicha y mucho más, escrita por un periodista como el que esto escribe; pero, particularmente me ha inquietado el por qué muchos quienes pretenden escribir, narrar o ser partícipes de un medio de comunicación, hacen escarnio de la "buena noticia" y, por el contrario, prefieren la "mala noticia". Al final, para el lector, radioescucha o televidente, vaya usted a saber qué es buena o mala noticia; pero, para nosotros los periodistas, la noticia tiene que "ser" noticia y punto, digo yo. Este artículo van a leerlo los colegas y también quienes no lo son. Atraídos por el titular, quizá por curiosidad o tal vez porque de todo lo bueno que contenga nuestra revista, algo de malo debe haber, aunque sea sólo el título (excluso a su contenido y, de paso, a mi. Esto, aparte). El hecho es que, a quien lo lea, siempre le han gustado las buenas noticias; ¿o tal vez más las malas que las buenas?, Me explico: me gustan las malas noticias, siempre y cuando, claro, no me comprometan o se refieran a personas ajenas a mi y a quienes sí me gustaría decirles desde "zamba canuta" hasta ya saben qué. ¿Somos nosotros, los periodistas, quienes manipulamos la noticia y a nuestros lectores, radioescuchas o televidentes? ¿Hacemos demagogia conduciendo indebidamente al pueblo? Habría que considerar estas dos hipótesis, pero, de hacerlo, observamos que existen puntos vulnerables como la constante competencia y con ello la lucha del periodismo por obtener los favores del público; y, por otro lado, sería el público y no el periodismo el que prefiere las malas noticias que, por supuesto, el periodismo se las brinda en abundancia, explotando la parte débil de nosotros, como la vanidad, el deseo, alguna fobia o temor. Entonces, ¿debemos buscar la causa de la difusión dominante de las malas noticias en una zona más profunda y auténtica de la condición humana? Al parecer a los ciudadanos les atrae la visión del dolor, del horror, del mal; lo que Aristóteles calificaba como "aporías", acertijo que nos propone la realidad, cuando se preguntaba por qué a los atenienses les apasionaba ir al teatro a ver las tragedias de Esquilo o de Sófocles, pobladas como estaban de horrores. Si el ser humano busca el placer, ¿cómo es posible que la contemplación del dolor nos dé placer? Sin embargo, vamos al teatro. ¿Es acaso para sufrir? ¿Nos gusta sufrir? ¿La explicación de la prensa sería entonces el masoquismo de los espectadores de la tragedia de Esquilo y Sófocles? No obstante, la explicación de Aristóteles va más allá del masoquismo. Una respuesta al por qué necesitamos ver la tragedia sería porque necesitamos que alguien nos muestre en toda su desnudez la condición humana. O sea que el espectador prefiere mirar de frente el otro lado de la vida, allí donde esperan los demonios; pero, por supuesto, cuando la tragedia que se desarrolla ante sus ojos le es ajena; experimentando así una purga o catarsis de sus propios sentimientos. En un informa especial sobre este tema, la revista latinoamericana Visión, de agosto último, señala que cuando la noticia es próxima y personal la preferimos buena; pero esa noticia que nos habla del crimen que le cometieron a otro, de la catástrofe que azota a otros, de la caída política o moral que sufrió algún otro, ¿no cumple en nosotros la misión de un nuevo Esquilo? Lo que leemos en las revistas, lo que vemos en las pantallas, es a la vez real y distante. Sucede. No "nos" sucede; pero al verlo sentimos simpatía o antipatía por los personajes. Los hacemos nuestros. Exploramos sin padecerlo, el lado sombrío del corazón. Al cerrar el diario o apagar el televisor, quizá nos sintamos más humanos.
Reproducido de la Revista "Primera Plana Regional" Nº 1, Órgano Oficial del Centro Federado de Periodistas de Lambayeque. Octubre de 1993. Pag. 23.
La hora del cierre Por: Larcery Díaz Suárez
Acabo de leer el libro de periodismo Agonía a la hora del cierre, de Guido Fernández, abogado y diplomático costarricense, quien fue editor y director del diario La Nación, de Costa Rica y comentarista de televisión en su país. La obra trae un sugestivo subtítulo: El minuto de silencio que puede hacer cambiar al periodismo, y, al final, a quienes trabajamos en un periódico nos recuerda diariamente que la comunicación instantánea no deja tiempo a la reflexión. El subtítulo en mención y la idea que da el título de la Agonía a la hora del cierre, han sido extraídos de una frase nada menos que del escritor y periodista Gabriel García Márquez, vertida durante una entrevista concedida a María Elvira Samper en la revista Semana: "En la carrera en que andan los periodistas debe haber un minuto de silencio para reflexionar sobre la enorme responsabilidad que tienen", dice el Premio Nobel de Literatura. Por su gran trascendencia, el periodismo es una de las profesiones con mayor compromiso social; pero también una de las que conceden el menor tiempo posible para reflexionar sobre su gran alcance, dada la vorágine cotidiana que se vive en las salas de redacción de diarios, revistas y noticiarios televisivos o radiofónicos. En resumida cuenta -como se pregunta el autor de la obra- "con la premura de la hora del cierre y la falta de tiempo para una segunda lectura a la pantalla o a la cuartilla, ¿cómo dedicar unos instantes a pensar si éste o aquel procedimiento para conseguir la noticia fue correcto o si, a falta de respuesta a una llamada telefónica, es preferible esperar hasta el día siguiente para completar la delicada pesquisa sobre una denuncia de corrupción? Diariamente, en nuestro periódico o en la redacción del noticiario de radio o televisión en que trabajemos, nos vamos a encontrar con esta cotidiana realidad. Y es en esos brevísimos instantes que nos quedan para cerrar la edición o salir al aire, en que deberemos resolver tal cuestión. Y, la verdad, muchas veces ya no habrá tiempo para hacerlo. Sin embargo, en la mejor forma que decidamos estas situaciones y, sobre todo, de la mejor manera en que podamos legar a nuestro público, estará cifrado el crédito o descrédito que el mismo tengan para con nuestro periódico o informativo. El dilema está en la ética que debamos emplear en el tratamiento de las noticias. Es decir, ponernos a pensar si actuamos de acuerdo a la deontología que hemos aprendido teóricamente o si la disyuntiva, lo delicado y lo burdo no entra en el marco práctico que nos dan a diario los problemas que se presenten en el ejercicio constante de nuestra profesión y en el material llegado a la sala de redacción. Periodistas novatos o con experiencia, siempre debemos pensar que el diario y el noticiero de radio y televisión no son un tribunal de justicia, ni la búsqueda de la verdad periodística tiene los visos de la indagación de la verdad judicial; y que constituirnos en jueces de quién debe informar y quién no, y de cómo debe hacerlo, es el acto supremo de la egolatría y prepotencia. Asimismo, en el ejercicio profesional honesto, la suspicacia es buena consejera, pero no es sano aferrarse a un escepticismo crónico y enfermizo en donde todo es penumbra y nada es iluminación. Volviendo al autor del libro, estos dilemas los plantea señalando, por ejemplo, que "los periodistas nos mostramos reacios a aceptar y ejercer la doctrina de la equidad informativa, debido a que nos obligan ponderar de mejor manera los elementos con los que contamos y, si son insuficientes, a buscar otros. Los periodistas incurrimos en una negación cuando tratamos de ignorar el tejido de intereses que rodea al medio de comunicación. Al abstraernos, pretendemos hacer desaparecer esas incómodas y doblegantes influencias. Nos resulta antipático el anuncio comercial, aunque (cuántas veces los mimetizamos como si fuera información genuina! Nos preocupa sobremanera la intervención de los administradores o los propietarios en los asuntos de la sala de redacción, pero se nos dificulta decir que no a un viaje a Taiwan. Nos apresuramos a prometer el anonimato del informante con el fin de hacerlo hablar, pero nos incomoda que nos consideren responsables de la información lograda por ese medio. La arrogancia y el engreimiento nos ciegan: creemos que nos agasajan porque somos importantes, pero muy pronto nos damos cuenta de que los halagos buscan publicidad y ésta es una proyección del poder. Publicamos lo que no debemos y no publicamos lo que debemos. Formamos parte del sistema de poderes informales con el que la sociedad trata de defenderse de los poderes formales, pero como grupos de presión y en alianza con los propietarios, pocas veces delimitamos la frontera entre nuestra conveniencia y el interés nacional". En Agonía a la hora del cierre, libro que me ha sido prestado por alguien especial y que he leído con avidez (como deberían leerlo todos aquellos periodistas que se enfrentan diariamente a la hora del cierre), Guido Fernández aborda todos estos aspectos con un lenguaje sin eufemismos. El autor es un periodista que habla a sus colegas con amistad, comprensión y afecto, "sin la amargura ni el rencor de quienes, si tuvieran el poder, posiblemente nos harían desaparecer del mapa". Este es el producto de experiencias compartidas a lo largo de cuatro décadas de ejercicio de una profesión en la cual el goce es grande, la ganancia poca y el orgullo inmenso.
Reproducido de "Primera Plana Regional" Nº 4, Órgano Oficial del Centro Federado de Periodistas de Lambayeque. Octubre de 1996. Pag. 13.
Periodismo y Poder Por: Larcery Díaz Suárez
Ví primero la película, que encarnaron como protagonistas principales Robert Redford y Dustin Hoffman. Mucho después leí el libro en que se había basado el film que escribieron los periodistas Carl Bernstein y Bob Woodward, sobre la investigación que realizaron en torno a un asunto que les encomendó su periódico, el Washington Post y que terminó con la renuncia del presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, Richard Nixon. En 1994 murió Nixon, trigésimo sétimo presidente de los Estados Unidos, a quien se recordará por ser quien abrió la vía de la distensión con China y Rusia; pero también porque él fue el único jefe de Estado en la historia de ese país, que renunció debido a un escándalo, el de "Watergate". 17 de junio de 1972. Cinco hombres fueron detenidos en la madrugada cuando trataban de penetrar ilegalmente al Cuartel general del Comité Nacional del Partido Demócrata, ubicado en el hotel Watergate. La policía les halló un intercomunicador, cuarenta rollos de película virgen para fotografía, dos cámaras de 35 milímetros, ganzúas, pequeñas pistolas tipo lapicero de gas lacrimógeno, micrófonos y aparatos de escucha que parecían aptos para recoger y captar conversaciones por teléfono. El Gran Jurado Federal anunció una investigación del asunto. Algunos periódicos tomaron la información como un hecho policial o de insignificancia informativa; otros, como el Washington Post, no. En opinión de su director gerente, Hodward Simons, quedaban todavía muchos factores ignorados en el caso, que podían hacer de él una noticia de primera página; o tal vez, toda una historia periodística. La idea de que el intento de allanar las oficinas pudiera ser de un modo u otro obra de los republicanos, partido al que perteneciera Nixon, parecía totalmente improbable. Dos periodistas del Washington Post, Carl Bernstein y Bob Woodward, son designados para investigar el caso. Acababan de empezar el mayor escándalo político del siglo, con una acusación basada en que algunos de los ayudantes del Presidente crearon, o, al menos apoyaron, una red de espionaje o sabotaje político. Hubo preguntas y respuestas; preguntas sin respuesta; desfile ante su mesa de redacción, o a través del hilo telefónico, de centenares de personajes; llamadas anónimas; primeras sospechas; falsas pistas; desolación por falta de información o ánimo, cuando la había; desmentidos del gobierno y presiones de alto nivel; en fin, advertencias a los periodistas para que se cuiden de con quien hablan, tratan y hasta de sus impuestos. El periódico y los periodistas habían ingresado a un juego peligroso jamás registrado en Washington. De paso, los periodistas pensaban en las implicancias que podrían tener lo que habían escrito y lo que estaban a punto de escribir. ¿Y si estaban portándose mal con el Presidente? ¿Y si no estaban jugando limpio con él y lo perjudicaban no sólo como hombre sino a toda la institución que representaba y por extensión al país? Suponiendo que las estimaciones de los periodistas fueran erróneas, que de un modo u otro hubieran sido arrastrados a una horrible equivocación, ¿qué les pasaría a dos pobres periodistas de poca categoría que habían precipitado al país por tal tobogán de excitación y crítica? No menos horrible resultaba el pensamiento de que los periodistas podían haber sido utilizados para una campaña de calumnias. ¿Y si la Casa Blanca había visto una oportunidad de acabar con el Washington Post preparando ella misma el terreno para una campaña que después se había de demostrar falsa y calumniosa? Con ello indudablemente se minaba el crédito de la prensa en general. Felizmente, el buen criterio de la propietaria, directores y redactores jefes del periódico, ayudó a que los periodistas Bernstein y Woodward concluyeran con éxito dos años de continuas investigaciones y publicaciones. Al final, en el país de la democracia, donde la libertad de prensa constituye la mejor de las libertades, la presión periodística -en base, eso si, a la investigación de los reporteros y no a simples infundios-, descubrió que el propio Presidente estaba implicado en el escándalo. Uno a uno, los hombres del contorno de Nixon, consultores, funcionarios y hasta un ministro o Secretario de Estado, fueron cayendo; y no sólo renunciando a su alta investidura, sino encausados por la justicia. Nixon renunció a la Presidencia el 9 de agosto de 1974. La labor de los periodistas y su historia no sólo fueron materia de un libro y una película: "Todos los hombres del Presidente", sino que merecieron el Premio Pulitzer, máximo galardón periodístico norteamericano.
Reproducido de "Primera Plana Regional" Nº 2, Órgano Oficial del Centro Federado de Periodistas de Lambayeque. Octubre de 1994. Pags. 6-7.
La verdad detrás del micrófono Por: Larcery Díaz Suárez
La ignorancia o la mediocridad, los métodos deshonestos o moralmente dudosos, las noticias escandalosas, inventadas o huecas de interés fueron -en ciertas épocas, lugares y medios- las causas del desprestigio de la profesión periodística. Causas que atentan ahora y atentarán siempre, mientras existan las extravagantes ideas sobre el periodismo como un oficio de públicas murmuraciones, recriminaciones y descontentos con todo lo establecido; o como una profesión neutra o éticamente híbrida e indiferente ante el bien y el mal. Tal concepto de la profesión periodística atenta contra la buena fama y el prestigio de la labor informativa, digna en sí misma de ser respetada por toda sociedad. Actualmente, estos casos de ignorancia, de falsedad, o de métodos poco honestos, son ejemplos aislados y, por tanto, repercuten más personalmente contra el profesional inepto o contra el medio en el que trabaja, que contra la profesión entera. No obstante, en el periodismo, como en cualquier otra profesión, las éticas particulares de algunos profesionales traumados, presumidos o amorfos, echan sombra sobre el periodismo en su conjunto.
El periodismo radial Una encuesta realizada por mis alumnos de periodismo de la Universidad de Chiclayo confirmó que "existe un total desconocimiento de lo que es el periodismo radial; hay falta de creatividad y objetividad y falta de personalidad (seriedad, ética y moral profesional)"; principales causas de la deficiente calidad en los informativos radiales locales. Y es que desde hace mucho tiempo las radioemisoras de Chiclayo se han visto invadidas por personas que, aprovechando del derecho constitucional de la libertad de expresión, han tomado el micrófono por asalto. Con tristeza y pena hemos visto que el objetivo de fondo, que es hacer de la radio un instrumento de orientación, no se cumple en lo más mínimo. La encuesta fue realizada entre periodistas profesionales, estudiantes de periodismo y periodistas prácticos; personas que ejercen o van a ejercer la actividad. Tales factores, además de sintetizar el por qué de este "desconocimiento", generaliza a esta problemática ubicándola como un factor que impide la realización de verdaderos programas radiales diseñados con una concepción clara del periodismo radial. La baja calidad de los informativos radiales -afirmación precisada por los mismos encuestados-, es el elemento primordial en esta investigación. Aquí encontramos factores, como ausencia de producción radial, falta de investigación, de respeto hacia el público oyente, falta de dicción en los locutores, no redactar para radio, no hacer uso de términos radiales adecuados, elementos que complementan la sustentación de esta investigación. El análisis de contenido se basa en las siguientes conclusiones de los encuestados: no usan guiones; tampoco esquemas, no redactan la noticia -simplemente la leen de los periódicos- o la tienen en el papel que les llega a cabina. Por este motivo, las noticias radiales son escuchadas como noticias redactadas para medios impresos. Cabe destacar que no sólo los estudiantes encuestadores descubrieron estos aspectos; el público encuestado también conocía esta problemática. Del 150 encuestados, el 50% son hombres y el otro 50% mujeres. Según la interpretación del cuadro, del 25% de periodistas profesionales encuestados, 24% cree que los informativos radiales de Chiclayo NO SON BUENOS y el 1% de este público encuestado opinó que si lo son. El otro 25%, conformado por periodistas prácticos, el 23% (representa a 23 personas encuestadas) los calificó de buenos, mientras que un 2% (2 personas), dice que no son buenos. En cuanto a los estudiantes de periodismo que representan el 50% de la muestra encuestada (100 personas), todos no aceptan a los informativos radiales de Chiclayo, determinando a éstos como NO BUENOS. Mientras que los periodistas profesionales rechazan a los informativos radiales chiclayanos ya que en éstos no se tienen conocimientos claros de la profesión, los estudiantes de periodismo, que representan a la muestra mayoritaria de esta encuesta manifestaron un rechazo completo.
El periodismo, según como se ejerza Si recordamos una frase del ilustre periodista Luis Miró Quesada, que señala que el periodismo, según como se ejerza puede ser la más noble de las profesiones o el más vil de los oficios, es indudable que para algunos conductores de radio o locutores que dicen ser periodistas, los principios deontológicos están por los suelos y mucho más el respeto y los valores que deben mantener en alto. No es ninguna novedad. Sólo por el puro afán comercial, la mayoría de radioemisoras ha alquilado espacios a gente improvisada que no habla en el lenguaje coloquial que la técnica exige, sino que gritan destilando veneno con insultos y jerga de los más bajos estratos, que envilecen nuestro bello idioma. Ello, aparte del total desconocimiento de la producción radial, ausencia de guiones, carencia de investigación, falta de dicción en los locutores, etc. etc.
¿Por qué no son buenos? Ahora bien. ¿Por qué no son buenos los informativos radiales? Del total de encuestados, el 84% cree que los informativos radiales de Chiclayo no son buenos. De ellos, 24 de 25 periodistas profesionales encuestados. De 100 estudiantes de periodismo encuestados y que rechazan a estos informativos, 50 afirman que los conductores no tienen conocimiento claro del periodismo radial; 14 señalan que les falta personalidad y 36 que les falta creatividad y objetividad. Así, pues, el micrófono se ha convertido en arma ofensiva y hasta mortal, que no debería confiarse a cualquiera, pues no sólo atenta contra la persona a quien la crítica destructiva pudiera ir dirigida, sino contra toda la comunidad, cuya capacidad de recepción y crítica se degrada constantemente y hasta se anula.
Falta de ética En 1992, siendo decano del Colegio de Periodistas, nuestra institución planteó el problema ante los responsables de las radioemisoras. Expresamos nuestra preocupación porque en muchos casos se estaba incumpliendo con el Código de Ética del Colegio. Decíamos que con esta norma deontológica se deseaba, más que imponer sanciones, evitar la contravención del Código. Hoy, con preocupación vemos que la carencia de un autocontrol en la responsabilidad ética para la emisión de estos espacios ha determinado un desbande en el léxico y en las ideas que se esgrimen. No sabemos a dónde va el locutor o supuesto periodista de turno cuando de hablar de alguien se trata; pues olvidan el principio constitucional de que toda persona tiene el deber de vivir pacíficamente con respecto a los derechos de los demás y de contribuir a la afirmación de una sociedad justa, fraterna y solidaria. Se olvidan también que para ser dignos de la libertad de expresión no hay que incurrir en libertinaje. No existe la libertad irrestricta de prensa: su límite natural es el derecho ajeno. Por ello los periodistas estamos obligados a cumplir un código de ética que nosotros mismos debemos autoimponernos. Se debe, pues, respetar el derecho de toda persona a su intimidad; no causar innecesariamente daño moral ni lesionar a propósito la personalidad de nadie. Hay que recordar a estos individuos que manejan la información, que ésta es un conjunto de bienes inmateriales de valor moral para el titular del derecho y su familia en su condición de ser social. Claro que quien ejerce un cargo público está expuesto al derecho legítimo de la información de sus actos de función y de crítica periodística si corresponde ejercerlas, pero respetando a la persona humana; cosa que también parece haberse olvidado. Y es que el derecho a la información se ejerce sobre la base de la verdad, que hay que buscar y comprobar para asegurarse que el público reciba la versión fidedigna de los hechos, libre de la posición y de la opinión que puede tener el periodista sobre ellos, sin manipular la noticia. Asimismo, ¿por qué acusar o lesionar a las personas con calificativos indecorosos? Todo ser humano tiene derecho a un nombre propio. El periodista, si es que es periodista, no es juez; su deber es informar de los hechos y comentarlos con fundamento, no abusar del poder que se tiene.
Reproducido de "La Pluma", Revista Institucional de la Asociación Nacional de Periodistas (ANP), Chiclayo, Perú, octubre de 1998. Pag. 39-40.
Con vena de escritores Por: Larcery Díaz Suárez
Los mejores periodistas han tenido y tienen la vena de poeta, serenidad de escritor y la sensibilidad a flor de piel. Excelentes escritores se forjaron en las oscuras redacciones de añejos periódicos. Extraordinarios literatos siguen blandiendo ideas y letras en los rotativos de hoy, fecundando y enriqueciendo la realidad con una carga de poesía, de imaginación y de talento, con ímpetu incontenible en la noticia, que por su brevedad permite menos lucimiento, o en el reportaje, que es uno de los géneros periodísticos más completos, más difíciles y más controvertidos. Desde su aparición como fenómeno natural, el periodismo ha estado vinculado con la literatura y con la historia. Escritores al mismo tiempo, fueron Daniel Defoe, Chesterton, Wells, Mark Twain y Hemingway. Hoy, la novela-reportaje es uno de los géneros literarios de mayor éxito entre el público. Podría decirse -aunque siempre pueden encontrarse antecedentes ilustres- que su versión moderna, el género, fue iniciado con la famosa novela de Truman Capote A sangre fría, un reportaje judicial sobre un terrible y famoso crimen. Pero ya Moby Dick, de Melville, fue en su tiempo (hace más de cien años) un gran reportaje. En el trance de escribir para un público más exigente que aquel que se conforma con la noticia a través de la crónica, el periodista busca un nuevo ángulo de hombres y cosas, para embellecerlas, elevar su valor o hacerles una crítica aguda e ingeniosa. Su propósito va más allá de la información. Se convierte en un intérprete de la realidad, donde juega un rol principal la imaginación para obtener resultados inesperados. Así pasa a ser un arte cultivado por verdaderos estetas, donde se encuentra, a la par que estilo, espíritu y esencia. Ernest Hemigway desde su corresponsalía de guerra en España, hasta su novela Por quién doblan las campanas, nos dejó característicos cuadros periodísticos y una hermosa novela de la guerra civil española. "Toda mi vida he mirado a las palabras como si las estuviese viendo por primera vez", decía el famoso narrador norteamericano. En Las verdes colinas de Africa, dice que "primero debe haber talento, mucho talento. Talento como el que tenía Kipling. Después debe haber disciplina. La disciplina de Flaubert. Luego debe tener una concepción de lo que quiere expresar y una conciencia absoluta tan firme como el patrón del metro de París, para prevenir la falsificación". Gabriel García Márquez dejó con su obra periodística una muestra de su vasta producción literaria. Trabajaba sus reportajes con la misma intensidad con la que trabaja sus cuentos o novelas. En el Perú, también fue en los periódicos que se prepararon para salir a la palestra César Vallejo, Luis E. Valcárcel, José Carlos Mariátegui, Manuel González Prada, Abraham Valdelomar, Raúl Porras Barrenechea, Mario Polar, Leonidas Yerovi, Sebastián Salazar Bondy, Mario Vargas Llosa, Mario Castro Arenas, Hernán Velarde, Manuel Jesús Orbegoso, por citar algunos. En Lima, en un bar de mala muerte, dos personajes de ficción, el periodista Santiago Zavala y el negro Ambrosio, inician la conversación que atraerá apetitos y frustraciones para imbricarlos en la construcción monumental que conforma el discurso narrativo y la novela de Mario Vargas Llosa, Conversación en la Catedral. Partiendo de la señalada presencia que el periodismo tiene en la narrativa actual, en El Periodismo y la novela contemporánea, Castro Arenas analiza la preocupación documentalista de los novelistas. Recuerda cómo Stendhal extrajo el tema de Rojo y Negro de los archivos policíacos franceses de su época y cómo la historia del adulterio de Madame Bobary, de Flaubert, se nutre de hechos reales, aunque alterados dramáticamente conforme a los fines artísticos del narrador. En este importante estudio se analizan las cualidades periodísticas de escritores universales como Camus, Moravia, Malaparte ("novelista que ha fusionado en su obra las virtudes cardinales del periodista moderno"), Tolstoi, Dostoyevski, Gorki, Ehremburg, Dickens, Kipling, Graham Green, Chesterton, etc. En Chiclayo, la imaginación proyectada hasta más allá de lo imaginable y con notas muchas veces perdigadas, se volcó en bronce que moldeó letra a letra pensamientos y sentimientos de periodistas e intelectuales que vieron una oportunidad en el espacio que La Industria brindó, tras abrir de par en par, hace 44 años, las puertas del diario que hasta hoy permanece acogiendo a quienes tienen más de una palabra por decir. Aquí lo dijeron y siguen diciéndolo quienes viviendo el periodismo dejaron su presencia literaria en estas páginas: Glicerio García Campos, José Arana Cuadra, Nixa, Alfredo José Delgado Bravo, Alfonso Tello Marchena, Manuel Vidarte Sierra, Ricardo Miranda Tarrillo, Jorge Lazo Arrasco, Luis Rivas Rivas, Pedro Delgado Rosado, José Barragán Carvallo, Estuardo Deza Saldaña, entre otros. Finalicemos este artículo con uno de los consejos del escritor francés André Maurois: "Hay que consultar los diccionarios; cada vez que se ignora el sentido de una palabra, hay que buscarlo. Hay que leer a los grandes autores, a los clásicos antiguos y modernos; demuestran que con palabras de todo el mundo saben construir un estilo. Hay que encontrar el secreto de cada uno de ellos y los recursos de su maestría. Hay que evitar los rebuscamientos pomposos y pedantes. Nada estropea más un estilo que la vanidad. Hay que decir de una manera muy sencilla lo que se desea decir". Valéry daba este consejo: "De dos palabras, es necesario elegir la menor. La menor, es decir, la menos ambiciosa, la menos ruidosa, la más modesta". Y llegamos al momento en que no queda ni más ni menos que ponerse a escribir.
Reproducido del Suplemento Especial de Aniversario de La Industria 1952-1996. 17 febrero de 1996. Pag. 18.
Presencia de Nixa en Amauta Por: Larcery Díaz Suárez
Veintiséis años antes que saliera a luz el primer número de La Industria de Chiclayo, donde religiosamente iría a colaborar don Nicanor de la Fuente, hoy Nixa, aparecía en el Perú, en 1926, una revista destinada a "plantear, esclarecer y conocer los problemas peruanos desde puntos de vista doctrinarios y científicos". Se trataba de Amauta, revista de doctrina, arte, literatura y polémica; es decir, con espíritu. Con el espíritu de José Carlos Mariátegui, su director y cuyo centenario de su nacimiento se celebrará el próximo año; para lo cual se acaba de formar una comisión especial. Don Nicanor, a quien conocí antes que personalmente, por mi búsqueda de personajes ligados al periodismo, la literatura, el arte y la cultura en general desde mi época de estudiante universitario, colaboró con Amauta desde 1927 a 1930. Fue 50 años después del primer número de Amauta, en 1976, que llegó a mis manos la colección monumental en facsímile, de la revista, culminación de un largo esfuerzo editorial que hacía años era de difícil acceso y cuya consulta se lograba sólo en las más importantes bibliotecas públicas de Lima y de las principales bibliotecas públicas del mundo y en contadas bibliotecas particulares. Fundada y dirigida por Mariátegui, Amauta fue expresión del pensamiento revolucionario peruano en su momento de mayor creatividad y autenticidad. Por su proyección histórica y por el valor permanente de su mensaje, en la perspectiva del país en general, Amauta es, sin duda, la revista más representativa del Perú contemporáneo. Alberto Tauro dijo de la publicación que ha tenido una gravitación fundamental en el proceso de la cultura peruana; por haber asumido una clara posición dialéctica frente al tradicionalismo de los grupos dominantes, y por haber adoptado en sus planteamientos un punto de vista terrígena. Al viejo ausentismo, que en su propio suelo trocaba al intelectual en un emigrado , opuso un terco afianzamiento en la realidad, y contra la decadente incidencia en imitaciones y nostalgias, proyectó una ambición creadora, vigorosamente dirigida hacia el futuro. Gracias a la perspectiva iluminada por el paso de los años, puede reconocerse ahora el alcance profético de las palabras con las cuales selló José Carlos Mariátegui la presentación de Amauta: "Habrá que ser muy poco perspicaz para no darse cuenta de que al Perú le nace en este momento una revista histórica" (Amauta Nº 1, Lima IX-1926. Pag. 1). En esta revista histórica Nicanor de la Fuente publicó once poesías: Agosto, Palabra Amiga, 11 de Mayo, Naturaleza Muerta, Y va uno a la costurera, Nocturno, Contraseña, Rodaja, Acuarela, El Puerto y Los Poemas Rurales. Asimismo, comentarios de los libros Parábolas del Ande, de Nazario Chávez; Hacia una estética económica, de Magda Portal; y Cantos del Arado y de las hélices, de César Alfredo Miró Quesada. Antenor Orrego hizo en el N1 15 un comentario sobre la obra poética de Nicanor de la Fuente y Nazario Chávez habló de él en un comentario sobre el movimiento intelectual de avanzada en Chiclayo, en el N1 22. Fue la última colaboración de don Nicanor en Amauta, una carta de adhesión ante la muerte de José Carlos, aparecida en la trigésima edición de la revista que dos números después terminaría su ciclo.
Reproducido del diario La Industria. 14 de diciembre de 1993. Pag. 2.
Teófilo Quiroga Ramos Por: Larcery Díaz Suárez
No quise hacerlo cuando te supe enfermo; mucho menos cuando, recuperándote, le satisficiera tu increíble fuerza de voluntad por aferrarte a la vida, a esa vida que en muchas oportunidades viviéramos al borde de la muerte. No quise hacerlo; pero hoy, minutos después de tu ausencia, tomo la máquina, Chano, para escribirlo; hoy si, queriendo; y no sólo para seguir preguntándome por qué. Y aunque es una de las preguntas claves que buscamos quienes estamos metidos hasta el tuétano en los avatares éstos del buscar el por qué, nunca nos interesó el cómo para lograr conseguir ese por qué, aunque muchas de las veces la ingratitud nos jugara malas pasadas. De allí que nunca terminaré por explicarme el por qué de tu ida. El por qué de tu ida a buscarme cuando apenas clareaba el día para cubrir información de la caída de un avión a cuyo centro del siniestro fuimos los primeros en llegar a recoger, tú con tu ojo avizor desde una cámara mágica que nunca se cansó de observar detalles desde ángulos periodísticos diversos y yo con sólo la impresión de estar allí para colocar leyendas a una fotografía que vale por mil palabras. Mil y una peripecias pasamos por lograr no sólo la información, sino la exclusiva. Lo logramos. Más nunca terminamos por explicarnos el por qué en nuestro periódico nunca se publicó esa fotografía, nunca se publicó esa información. Cosas de la dictadura, dizque; como si la dictadura dictara a nuestra conciencia periodística cómo, por qué si o por qué no se debe cubrir una información; o, como si ella nos pudiera hacer olvidar los fríos cañones de los fusiles de avioneros apuntando a nuestro cuerpo y luego disparando al aire. No terminaré, Chano, por explicarme el por qué de tu constancia por ser el primero en recoger imágenes de aquel barco encallado en distante y difícil zona de nuestro litoral, donde aparte del mar y el desierto lambayecano-piurano, lo único que existía era el silencio, la soledad, el barco y sus furibundos tripulantes, pero también ese deseo inexplicable e impetuoso de alguien necesitado de llegar a la noticia. O aquellas otras veces, enfrentándote a enardecidas multitudes, o a nerviosos policías; jugando con la muerte en calles y plazas, escenarios de los dramas políticos peruanos aún; y tu, saliendo airoso, entre el sudor y el riesgo, aureolado por tu talento fotográfico. Si la televisión puede superar a la fotografía en amplitud de testimonio, el fotógrafo conserva lo que siempre fue su mejor posibilidad: profundizar el instante, congelar el grado preciso del drama, fijar definitivamente el momento que define un acontecimiento y levantar ese detalle que puede convertirse en la llave que nos abre un hecho. Tú lo hiciste. Y muchas veces. Ahora guardas anécdotas y secretos, cómicos, excitantes, dolorosos; recuerdos que hicieron de cada noticia una historia, un hecho sin parangón. Muchas otras idas y venidas vivimos y fui testigo de excepción; alumno más que amigo en algunos casos; amigo más que alumno, en otros; aprisionando entrevistas, viviendo reportajes, sorteando trampas, burlando mañas que hay que afrontar, evitar o inventar para captar una imagen; descubriendo personajes, alegrándonos y llorando con ellos; obteniendo amigos, creándonos -¿por qué no?- enemigos que creyeron y siguen creyendo ver con nuestra presencia tal vez un poco de impertinencia e irrespetuosidad; aunque es justamente por esta impertinencia que se descubre nuestra propia sensibilidad, mediante nuestra conciencia en la práctica y penetrando en la vida para mostrarla y hacerla respetar. Pero, Chano, no sólo captaste la muerte. Con ella, la vida, el arte, la belleza hallada en lugares comunes y cotidianos. Poesía es creación y poeta es el creador. El poeta de la fotografía es un artista de excepcional sinceridad, porque nos descubre la manera más directa la realidad que mira. Pero no todos los fotógrafos son poetas. Tú sí que lo eras: poeta y fotógrafo; fotógrafo y poeta con los que de repente el que esto escribe por ello congeniara. Así, recogiste las cosas de la vida o la vida misma con gran sensibilidad, aunque colgaras todos los negativos en un solo gancho; porque para ti todo esto era algo mucho más que ganarse la vida, paradójicamente hablando: una pasión, posesión y magia. En Chiclayo hiciste del periodismo una forma de reafirmar la vida y me (nos) enseñaste a hacerlo. Tú, que robaste la vida, lo que el tiempo deshace para finalmente testimoniarlo, Teófilo Qurioga Ramos, la noche del martes 22, minutos antes que esto se escribiera, robaste la última fotografía de una vida: la tuya.
Reproducido de "La Revista" Nº 3, Órgano Informativo del Colegio de Periodistas del Perú, filial Chiclayo, octubre 1989. Pags. 40-41.
Promoción 1966 del Colegio Nacional "Karl Weiss"
Estimados amigos
La presente página está dedicada a la Promoción 1966 "Conrado González Ascarza", del Colegio Nacional Karl Weiss, en Chiclayo, Perú, que este año (2006), celebra sus Bodas de Rubí. Con este blog, rendimos homenaje a todos quienes han pasado por las aulas del Colegio Nacional Karl Weiss, que a través de su trabajo han hecho cada vez más grande al Perú, dejando en alto el nombre de nuestro plantel.
Para mayor información sobre estas notas y sobre el autor pueden acceder haciendo un click en las siguientes páginas:
Los siguientes comentarios, relacionados con la publicación de estos blogs, han sido remitidos a mi correo electrónico y, con mi agradecimiento, se los transmito para su conocimiento:
De:Carlos Azañero
Enviado el:Wednesday, October 11, 2006 9:05:13 PM
Para:Larcery Diaz <larcery@hotmail.com>
Asunto:RE: UN SALUDO ESPECIAL
Estimado amigo Larcery
Gracias por permitirme hacer el CLICen las páginas creadas por Larcery.
MIS SINCERAS FELICITACIONES por tan excelente trabajo realizado, has conseguido integrar las TIC´s en el área periodística, que con sus diferentes enlacesmuy bien estructurados permite adentrarnos en sus contenidosmuy interesantes, que solo Larcery lo sabe hacer.
Llamó mi atención la forma como presentas a grandes periodistas de Lambayeque en "Hablan los periodistas" digno de resaltar en este día del periodismo.
Excelente la páginadedicada a la Promoción 1966 "Conrado González Ascarza", del Karl Weiss, celebrando Bodas de Rubí,excelente página, las fotos hablan por si solas. ¡bien!!20 de nota!
Muy buena tu pagina personal con los artículos.
Al César lo que es del César
...Muchos éxitos te auguro en tu vida profesional y sigue adelante con el uso de la tecnología....
Adelante Larcery!!
Seguimos en comunicación
Carlos
De: rosario de los milagros medina carbajal Enviado el: Monday, October 09, 2006 3:10:00 PM Para: larcery@hotmail.com Asunto: RE: UN SALUDO ESPECIAL
Larce: REALMENTE ESTÁ ESPECTACULAR ¡CONGRATULATIONS! MUCHOS SALUDOS Y ÉXITOS. CHARO Y WILMER
De: Bernardo Nieto Castellanos Enviado el: Wednesday, October 04, 2006 3:27:01 PM Para: Larcery Diaz <larcery@hotmail.com> Asunto: UN SALUDO ESPECIAL
Amigo Larcery.....un abrazo en este día de quienes como tu desarrollan la "más noble de las profesiones"......te felicito por el web site.....no solo por la idea: también por el contenido; me gustaron mucho las tomas familiares..... Me alegra saber que las clases sobre Tecnologías de la Información las has tomado muy en cuenta. Un abrazo amigo
bnc
De: Samuel Quiroz Juárez Enviado el: Monday, October 02, 2006 3:00:36 PM Para: larcery@hotmail.com Asunto: SALUDO ESPECIAL
Hola Larcery: Aprovecho la oportunidad para saludarte en el día del periodista, reconociendo en ti el ejemplo de persona que esa noble profesión requiere: Honestidad, veracidad y objetividad, amén de otros atributos que te conozco. Te agradezco, por los artículos que me has enviado, me deleitaré leyéndolos. Dios te bendiga.
Samuel
De: Chiclayo - Zoila Cabrejos Enviado el: Tuesday, October 03, 2006 9:59:48 PM Para: "Larcery Diaz" <larcery@hotmail.com> Asunto: SALUDO
Felicitaciones…muy lindo!!! La página de periodismo lambayecano está genial. La nota del cholo Quiroga me movió el corazón porque siempre creí conveniente dedicarle unas líneas a nuestro compañero Quiroga y con estas notas, está casi hecho todo su perfil. Te felicito Larcery porque estás empleando una forma de comunicación moderna que a muchos de los chiclayanos aún nos da un poco de recelo. Mis sinceras felicitaciones. Atentos saludos
ZOILA CABREJOS
De: Elga Chuquizuta Enviado el: Sunday, October 01, 2006 7:52:52 PM Para: larcery@hotmail.com Asunto: SALUDOS
Feliz Día del Periodista también para ambos y que sigamos en esta actividad por mucho tiempo. Recién llegué a la redacción, me toca trabajar en el turno de tarde. Hace unos minutos vi el blog y me parece muy bueno. Luego leo con detenimiento la información. Muchos saludos más Elga
De: Fernando Noblecilla Merino Enviado el: Friday, October 06, 2006 1:35:21 AM Para: larcery@hotmail.com Asunto: SALUDO ESPECIAL
Larcery acabo de leer tu saludo especial y créeme que me he conmovido con tus notas sobre esta ciudad que no me vio nacer, pero que es más mía que muchos de los que nacieron en ella. Yo lloré flaco, la mañana del fatídico 7 de septiembre. Acá no nos podemos engañar, todos sabemos quienes son los responsables, aunque parecería que los únicos que no lo saben, son los encargados de administrar justicia. En fin el Palacio Municipal, donde tu y yo en años distintos jugamos, o paseamos, o realizamos actuaciones especiales ya adultos, volverá a ser como antes y todos nos sentiremos orgullosos de haberlo logrado. Ojalá que nunca ni el rencor, ni el odio, sean íntimos de nuestras personalidades. Miremos adelante con la seguridad de saber que Chiclayo, será siempre más grande que nosotros y por supuesto infinitamente más de todos aquellos, que quieren hacerle daño. Un abrazo y felicitaciones. Fernando.
De: Israel Díaz Enviado el: Monday, October 02, 2006 4:05:37 AM Para: larcery@hotmail.com Asunto: FELICIDADES
Hola Larcery, Aprovechamos la oportunidad para saludarte por el Día del Periodista. Hemos visto las páginas web que nos has enviado y nos parecen muy buenas. Felicitaciones por esa creación y por todo tu trabajo como periodista que nos has hecho recordar a través de tus artículos y fotos. Nos alegra mucho por ti y tu familia. Saludos para Jesús que suponemos debe, al igual que nosotros, también sentirse muy orgullosa por tus éxitos y trabajo profesional. Hasta pronto
Tin.
De: josejavier mio agurto Enviado el: Monday, October 02, 2006 4:13:12 AM Para: larcery@hotmail.com Asunto: UN SALUDO ESPECIAL
Sinceramente es un honor recibir el mensaje de quien desde que le agregué a mi lista de contactos empecé por tenerle admiración, como lo sé hacer por aquellas personas de la cual uno se nutre de buenos conocimientos. Aunque muchas veces Uds. no disponen de suficiente tiempo para atender diversas opiniones de nosotros. Y es comprensible por las diversas labores que a diario realizan. Desde este medio lo saludo por el DIA DEL PERIODISTA. Lo felicito por que esta carrera la lleva en la sangre. Lo sé por su biografía, por sus logros obtenidos y sé bien que seguirá cosechando muchos más. Ud. nació en Sullana; yo también soy de la misma, de un pequeño distrito llamado Marcavelica; ahora vivo en Túcume desde hace 8 años. Lo felicito nuevamente por su brillante carrera y que sigan los éxitos. De todo corazón
jose mio agurto.
De: gonzales Llontop Enviado el: Wednesday, October 04, 2006 3:36:26 AM Para: larcery@hotmail.com Asunto: SALUDOS
Exelente trabajo, un fuerte abrazo por el dia del periodista... Interesante recopilación fotográfica... Ahí veo a Lucho Rodríguez y varios colegas de larga data. Estaremos en comunicación.
LUCHINGONZALES
De: Gilbert Amador Espiritu Garcia Enviado el: Tuesday, October 03, 2006 1:05:06 AM Para: larcery@hotmail.com Asunto: SALUDOS
Mi saludo y aprecio en vuestro día....salud por ello....felicitaciones por la pag. Estaré alcanzándole algunas sugerencias...suerte...felicidades.
Gilbert A.
De: José Manayay Guevara Enviado el: Sunday, October 01, 2006 1:29:17 PM Para: larcery@hotmail.com Asunto: saludos
Hola estimado compadre. He leído parte del contenido q hay en su atento correo. De verdad, sorprendido por tantas cosas interesantes de las buenas y de las malas que hay que saber sobre nuestra provincia y del quehacer cotidiano que experimenta como periodista que es Ud. También me alegra ver esas fotografías muy bonitas que nos hacen recordar a la familia y a este puebo. Creo que me ha motivado lo suficiente; mas tarde haré un brindis por Ud. y por los buenos periodistas que dan prestigio a esa institución Un abrazo
PEPE
De: TaVoRoCk ...... Enviado el: Sunday, October 01, 2006 5:36:52 AM Para: larcery@hotmail.com Asunto: SALUDOS!!!
Gracias profesor. Su página está interesante. Estoy leyendo "Su Nombre es del Perú".. y está bueno porque cuenta cosas de la historia... Voy a hacer un link desde mi blog al suyo. Para que la gente q me visita pueda entrar a leer lo de usted también. Saludos.
Gustavo.
De:miguel angel manrique giles
Enviado el:Wednesday, September 27, 20061:52:46 PM
Para:larcery@hotmail.com
Asunto:Saludos cordiales de un Karlweissino
Estimado Larcery, permítame felicitarlo por su página web dedicada a la promoción del año 1966 del celestial Karl Weiss. Quien te saluda es un joven de 25 años de la promoción 1997 del Karl Weiss, y me parece un digno ejemplo a seguir lo q' han podido realizar usted y su promoción con tanto esfuerzo y con una notable organización, por nuestro querido colegio.
Saludos cordiales.
Atentamente.
Miguel Manrique Giles.
De: Yoissy Díaz Enviado el: Wednesday, October 11, 2006 7:01:01 PM Para: larcery@hotmail.com Asunto: TE FELICITO!!!!!!!!!!!!!!!!
Hola tío. Te felicito. Me gustó mucho todo; las fotos y las historias acerca de tu infancia y conocer más de ti, de tu carrera periodística. Me siento muy orgullosa de tener unos tíos muy talentosos. Yo también los recuerdo y queremos. Saludos a todos x allá. Besos. Yoissy.